Los motivos por los River le arrancó una sonrisa a Gallardo :: Olé

Como para refrendar ese cliché que remarca que los equipos hablan dentro de la cancha, el River 2026 ya comparte hasta elementos paralingüísticos con su autor, Marcelo Gallardo. Del mismo modo que la alineación base -aunque con matices, ya sale de memoria- tiene otro ritmo, otra postura, otra inflexión en su juego, las señales corporales de su entrenador también reflejan tranquilidad. “Identificación”, según el glosario de un Muñeco que hasta en sus ruedas de prensa se muestra con otro aura. Otra energía.
Gallardo cambió. Y acertó. Los primeros 276 minutos oficiales del año, al menos, le arrancaron al deté una sonrisa. Tal es así que MG se animó a asegurar públicamente que tiene “plantel para pelear” aun cuando entiende que la irregularidad que caracterizó a la versión 2025 está cerca en el recuerdo.
El primer cambio evidente de River en 2026 respecto de su versión 2025 está en la calidad y volumen de la circulación. No sólo tiene más la pelota en relación al torneo pasado, sino que la usa mejor: subió su precisión de pases del 80% al 85,3% y aumentó la cantidad de pases por partido (464 contra 370).
Ese crecimiento se vuelve todavía más significativo en campo rival, allí donde el Muñeco pretende habitar la mayor parte del tiempo, donde el acierto pasó del 69,9% al 80,6%, un indicador claro de un equipo mucho más fino para progresar, sostener ataques largos y reducir pérdidas. Y ahí impactó la mano de Gallardo en el mercado.
Porque la llegada de Aníbal Moreno le brindó a River una calidad de salida que no había hallado en otros volantes centrales. El catamarqueño mostró rigurosidad táctica en los relevos e intensidad en un puesto que carece de un dueño consolidado desde el primer ciclo de Enzo Pérez.
A la vez, otro refuerzo como Fausto Vera (92% de precisión en la conducción) le inyectó vigor y verticalidad, incluso vocación de remate y de pases filosos para romper líneas en un equipo más corto, compacto pero ambicioso. Que se anima a pararse más adelante en pos de morder y aguijonear. Siempre con la pelota en su poder: pasó de tenerla el 60,2% del tiempo hace apenas dos meses a manejarla en el 68% de los minutos del partido.
Las métricas de un cambio
LA PRECISIÓN EN CAMPO RIVAL
85
% de precisión
La calidad de pase mejoró: 80% en 2025.
464
pases
Hace River
cada 90′.
En 2025, 370.
80
% en otro campo
En ataque levantó más de 10 puntos.
En ataque genera más
7,7
gambetas
Son más en relación al año pasado (el índice era de 5,5).
6,3
remates
Patea más al arco que en el Clausura (pateaba 4,8 veces).
2,7
Ocasiones
Las acciones claras, casi un punto más (2 en 2025).
Esa mejora en la elaboración tiene un correlato directo en la producción ofensiva. Genera más situaciones y remata más: promedia 2,7 ocasiones claras por partido contra 2 del año pasado, y también incrementó tanto los remates totales (18 vs 13,7) como los disparos al arco (6,3 vs 4,8).
No se trata sólo de cantidad, sino de una mayor constancia para llegar al área rival con peligro, algo que explica por qué, aun en un inicio de torneo corto, el equipo ya mostró solidez para imponerse sin recibir goles. En la última línea hubo crecimientos que lo permitieron, desde las levantadas de Gonzalo Montiel y Lucas Martínez Quarta hasta la inserción de Matías Víña, de adaptación exprés al ecosistema.
En ese contexto, el equipo también mostró una mayor capacidad para desequilibrar en el uno contra uno, otro rasgo distintivo respecto de su última versión : el índice de gambetas exitosas subió de 5,5 a 7,7 cada 90 minutos, señal de mayor agresividad en la zona creativa. Allí donde el contraste ha sido más notorio.
Porque Juan Fernando Quintero fue decisivo (asistencia ante Barracas para que marcara Montiel; doblete ante Gimnasia) y Tomás Galván -regresó de Vélez y el Muñeco lo mantuvo en el staff- le da verticalidad y finta a una alineación en la que perdió terreno Kevin Castaño.
Aunque para consolidar esa “evolución”, como Gallardo calificó al crecimiento de su River, harán falta dos cosas: regularidad para sostener en el tiempo lo que se ha visto en este primer pantallazo del Apertura, y goles. Porque hasta el momento, un equipo que tiene más y mejor la pelota todavía no consiguió que sus delanteros se destapen.
El déficit a corregir
La falta de gol de los delanteros
Facundo Colidio
No convierte hace 21 partidos. Demasiado. El equipo lo siente.
maxi salas
Lleva 10 encuentros sin convertir. El último fue contra Racing.
Ian subiabre
El que menos tiempo lleva sin marcar: tres encuentros. Por ahora es suplente.
Sebastián Driussi
Lesionado (desgarro) no estará ante Tigre. No marca hace 13 encuentros.
Tal es así que la sequía de los puntas se prolongó en este sprint inicial: Facundo Colidio no convierte hace 21 partidos, Maxi Salas está seco hace 10 y Seba Driussi (afuera por un desgarro en el isquiotibial izquierdo), 13. El punta con menor tiempo de sequía por ahora es Ian Subiabre, quien hizo el penúltimo gol del año pasado (2-3 ante Racing), y dejó una buena imagen en sus presentaciones 2026.
Aunque hasta el momento es opción de recambio al igual que Agustín Ruberto. Aunque, por el momento, la levantada impactó en River. Y le arrancó una sonrisa al Muñeco.
Fuente: www.ole.com.ar






